Y lo más reciente, para colmo miércoles: PUENTE DE LAS ÁNIMAS. Donde las únicas ánimas siempre somos nosotros, la historia interminable entre mi tía y Juve me recuerda a los romances adolescentes, sólo que ellos lo llevan con más risas y menos dramas. El ritual de siempre con un "Yo creo y con eso basta", después de la certeza de otra muerte esta tarde, mi desentendimiento ante lo inerte. Yo no cambio más y volver es como siempre y me vuelvo a encontrar siendo la misma de siempre, que alguna vez rayó esa pared con aerosol la suma de los dos y nunca nadie tapó, memorias de los días relajados, sigo siendo la misma que quema deseos y se deslumbra con la luna y el contraste de los árboles, ojala ese fuera mi patio. No es que la reunión de parejas me haga sentir mejor pero en el auto el Pity gritó "No hay nadie que quiera en esta ciudad" y entonces me acordé que mi soledad es elegida. Y Barro Tal Vez para incinerarlo todo, con velas consumidas de momentos y Chipi Chipi para terminar la expedición a los deseos y sueños de siempre, con una despedida prevista, y el sueño eterno de las ánimas que se encarguen de mis deseos.
Tengo paz, la de nunca, y me siento BIEN, tengo olor a humo de la mini fogata y creo que los perfumistas deberían intentarlo alguna vez.
Cierro esta entrada con los adolescentes de mi alma:



