Y bajo este aspecto sigue la lucha interna por cuál duele más.
No lo comprendo ni lo asimilo, algo similar a lo que me sucede cuando pienso en la muerte
que aún no la veo de frente ni me toca de cerca.
Porque podemos soñar con prados verdes, cielos azules, noches estrelladas
y envolvernos en inciensos para olvidar la realidad.
Apasionarnos con la lucha en contra de esta misma,
pero la humanidad es la misma, siempre tan mezquina.
A costa del resto pretenden salvar su pellejo.
Ahora lo entiendo al lobo de San Francisco, al que escuché cerca del cielo durante tanto tiempo.
No me canso de hablar incoherencias, y nada tiene relación con nada.
Es porque volvemos al vórtice mental sin claridad pero con menos entusiasmo, menos energía.
Me falta la compañía de ESA adrenalina.
Igual estoy tranquila.
Si tengo que dar un consejo es:
Giren en la silla de la computadora al aire libre, lleven el equipo de música afuera,
y GIREN
Giren de la mano con la música, sientan el viento, vean el ocaso, disfruten un pucho,
pongan la mente en blanco e intenten despertar como dice Osho
Nada es en vano si se disfruta en cuerpo mente y alma
Calisto dijo "Piénsalo, tómalo, déjalo fluir"
Y aunque hay cosas que debería haber pensado antes,
solo me queda tomarme y dejarme fluir
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